2022, la realidad rebasa a los buenos deseos. Por: Zabier Hernández Buelvas.

Zabier Hernández Buelvas.  

Los primeros días de cada año, son días de buenos deseos. Pero solo son eso, deseos. La realidad es cruda y golpea nuestra tranquilas y festivas burbujas y las hace estallar. Es mas aceptable decir que el 2022 será un año de resistencias, luchas y cambios, pero no será un año fácil. Podemos vencer y el pueblo puede salir victorioso, pero nada nos será dado tan fácil.

Lo que acaba de pasar en Arauca entre la tarde del 2 y la madrugada del 3 de enero de 2022, es un macabro indicador de lo que tenemos que enfrentar y vencer. 24 muertos en una secuencia de múltiples masacres en varios puntos de los municipios de Tame y Fortul en Arauca. Mas de 3000 personas desplazadas desde zonas rurales a cascos urbanos.

¿El trasfondo de dichas masacres? Un supuesto enfrentamiento entre grupos disidentes, guerrilleros o insurgentes. Antes, en Arauca ha habido hechos de esta naturaleza. Desde mediados del 2004 al 14 de septiembre del 2010, murieron más de 100 personas entre lideres y lideresas comunales, campesinas y políticas por causa del enfrentamiento entre las antiguas FARC y el ELN. Pero ¿es esto mismo lo que ocurre ahora? Para comprender actualmente las nuevas dinámicas del conflicto y sus complejidades, en Arauca, no basta con la narrativa de los «grupos armados ilegales» o el «enfrentamiento entre insurgencias».

Colombia vive hoy un nuevo ciclo de la guerra, no tanto por la vuelta a las armas de algunos sectores que habían firmado la paz, o por otros que no la firmaron y que tempranamente decidieron continuar la guerra., sino, por cuenta de un gobierno y unos poderes uribistas que decidieron hacer trizas los acuerdos de paz. Y este es el primer factor que hay que tener en cuenta. La situación que hoy se vive en Arauca es surge de la negativa del gobierno de Duque a la implementación de los acuerdos y a abrir una mesa de dialogo con el ELN.  Este conflicto tuvo un desenlace de paz y reconciliación con la participación activa de la Comisión de Paz creada y la iglesia, que resultó en un pacto de no agresión y protección de la población civil y sus dirigentes. En la actual situación es imperiosamente necesario retomar aquella experiencia positiva de diálogo y reconciliación.

Un segundo factor es el interés del gobierno y de los poderes oligárquicos aliados al imperialismo norteamericano de volver esta, una frontera caliente y desestabilizada, para crear las condiciones propicias para una intervención político militar contra la hermana República Bolivariana de Venezuela. Es esta una frontera donde se pretende instalar una contrainsurgencia liderada por las tropas gringas, las FFMM, colombianas y el paramilitarismo. Hasta ahora los intentos de la CIA han fracasado, pero siguen intentándolo.

El tercer factor es el papel del Ejército y la Policía en el conflicto social, político y armado interno.  El paramilitarismo, organizado por la policía, el ejército y el uribismo, vienen desarrollando una estrategia clara de incentivar la guerra entre insurgencias, de iniciar el 2022 sembrando y profundizando el terror y el miedo en una población civil y ciudadana que se la ha jugado por la paz y la reconciliación. Lo que se ve, es una fuerza pública y un gobierno callados e inactivos que se deleitan viendo el teatro de horror que están propiciando. Por lo menos habría que lanzar públicamente las preguntas: ¿qué pasa con la fuerza pública en Arauca?, ¿Dónde estaban cuando esto sucedía en todo Arauca?, ¿en las zonas y puntos donde fueron asesinados, había presencia policial o militar?

Desafortunadamente, en contra vía de los deseos de tranquilidad, prosperidad y paz en el 2022, que todos y toldas enviamos a amigos, familiares y camaradas en estos días, lo que se ve es una estrategia macabra y terrorista que se repetirá en otros departamentos donde la constante será el supuesto enfrentamiento entre grupos guerrilleros, disidentes y donde la fuerza pública violadora de DH, responsable de Ejecuciones Extrajudiciales (mal llamados falsos positivos)   y directora del paramilitarismo, queda impoluta, para presentarse luego como los salvadores.

Las decisiones de cambio que Colombia quiere tomar en este 2022, tiene desquiciada la maquinaria de muerte y horror del uribismo, los militares y el gobierno actual. Debemos responder de manera civil y ciudadana. Hay que activar la alerta temprana desde el movimiento social, alertar al pueblo que habita los territorios de las zonas futuro (territorios de la nueva guerra contrainsurgente del gobierno) y establecer los mecanismos de organización, autoprotección y movilización popular.

Publicado por zabieradmin

Licenciado en Ciencias sociales de la Universidad Francisco José de Caldas de Bogotá, Esp. en Desarrollo y Gobierno Local de la Universidad de Nariño. Investigador social y analista de contextos y dinámicas políticas, sociales y económicas territoriales. Ex Asesor de Paz Departamental de Nariño 2008-2011; Ex Subsecretario Departamental de Gobierno de Nariño 2012 2013; Ex Comisionado Municipal de Paz de Pasto 2016-2019. Poeta, escritor, ensayista, periodista empírico alternativo, Columnista del Semanario VOZ, autor del Libro “Nariño de la guerra a la paz”. Defensor y promotor de Derechos Humanos y de las víctimas del conflicto.

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